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20150218

la escalera de los dioses13

debía mantenerme ocupado hasta las 10 de la mañana para encontrarme con un amigo que me traería un texto para que yo se lo tradujera del inglés al español. pasaban las horas pero se me hacía difícil. ése día me había despertado a las 7 y media y estaba descansado, pero las horas se me hacían eternas. sobre todo cuando mi amigo llamó para decirme que le hiciera un poco más el aguante para venir. uff. las esperas. odio tener que esperar sin tener que hacer nada. me vuelvo loco, la ansiedad me consume como cigarrillo barato.
la cosa es que opté por meterme en internet e ir buscando ayudas para el trabajo que debía realizar con la traducción. encontré varias herramientas útiles, asíque guardé las páginas en el marcador para más tarde. estaba bebiendo una taza de café bien negro y fumaba un marlboro convertible. me gustan esos, no sé porqué. sencillamente creo que ya no me aguanto los comunes. además hace poco descubrí que en el costado del paquete te dice la cantidad de nicotina y alquitrán y esas cosas que tienen los puchos, y los convertibles -aunque son mentolados- tienen la mitad de todo lo que tienen los comunes. nada. un hecho que me importó tanto como me importan las patinetas de la plaza y sus idiotas andando sobre ellas.
como mi ordenador portátil es viejo funciona mal y lento. hay que reiniciarlo constantemente -por eso guardo todo a cada rato- y darle tiempo que se enfríe o que se recomponga un poco siempre.
escuchaba una canción de bruce springsteen y pensaba en ella otra vez. en julieta. ah julieta, mis queridos hermanos, sí, sigue en mis pensamientos y en casi todo lo que hago. en ese momento sonó el timbre y me levanté de la máquina para atender. era mike, el encargado del edificio donde vivo. me trajo una mala y una buena: el recibo de las expensas, carísimas expensas que tengo que pagar por éste departamento y en las que voy atrasado varios meses. pero también me traía una bolsa de color verde.
- tomá, victor, ésto te lo manda una señora -me dijo y me entregó la misteriosa bolsa verde.
- qué señora? qué es mike esto?
- son tomates -me contestó, y se fue a tomar el escensor con un breve saludo.
tomates.
una señora me enviaba, anónimamente, una bolsa con tomates como si fueran flores que un joven envía a la chica que le gusta sin revelar su identidad.
tomates.

abrí la bolsa y sí, era evidente que mi fan verdulera me había enviado tomates. había como un kilo más o menos.
los saqué los limpié y los guardé para al mediodía hacerme una buena ensalada. era una buena idea, pensé, ya que tenía los tomates.

tomates

a quién se le habría ocurrido enviármelos y porqué, pensé. pero bueno, en fin, volví a la máquina y me habían salido carteles de errores por todos lados. la apagué un rato y me puse a leer hasta que llegara mi amigo.

y ya no pensaba en julieta, mis queridos amigos.

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